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Los primeros carros de guerra: Sumeria y Egipto

Actualizado: 21 jun 2020

Los vestigios de las ciudades estado sumerias han dejado evidencia de los primeros ejércitos con formaciones disciplinadas de infantería pesada, precursoras de la falange y otras formaciones/estrategias de guerra. Éstos datan del tercer milenio antes de nuestro cómputo, según se representa en una lira encontrada en la ciudad de Ur y la cual data de entre los años 2600 a 2000 a. C. En estas representaciones también puede verse el uso de los primeros carros de guerra.

Se trataba de carros poco elegantes, con ruedas sólidas y tirados por burros u onagros (animales de carga extintos, y que quizá eran híbridos parecidos a las mulas). Las bestias se ataban con una cuerda a una pértiga, y eran controlados por riendas. En el carro iban 2 soldados: uno encargado de la conducción y otro que blandía un hacha o una lanza para atacar. En la parte delantera del carro se instalaba una aljaba para almacenar lanzas.

No se tiene evidencia de la forma en la que se controlaban estos carros en batalla. Las representaciones dan muestra de que se trataba de artefactos pesados y lentos, difíciles de maniobrar, por lo que se duda de su efectividad en combate. Además, los onagros podrían representar un blanco atractivo y fácil en el transcurso de los enfrentamientos, haciendo inútiles a los carros. Es probable que los carros sirvieran más como transporte al campo de batalla que como máquina de guerra; distinto a lo que sucedería con los carros de guerra egipcios siglos después.



Durante los primeros siglos del segundo milenio a. C. se presentaron innovaciones en tecnológicas y logísticas que permitieron un uso efectivo de los carros de guerra en combate. Se construyeron carros con madera doblada, la cual los hizo más livianos y maniobrables; se empezaron a usar ruedas hechas de radio; y se desarrolló el arco compuesto, que permitió lanzar flechas de manera rápida estando en movimiento. La domesticación del caballo dotó de mayor potencia y velocidad a los carros, a diferencia de los onagros que eran un blanco más fácil en combate.

Estos avances también elevaron los costos de uso de los carros. Debía tenerse un contingente suficiente de soldados, herreros, constructores, reparadores y caballos, así como las personas que los cuidaban. A pesar del elevado, costo los egipcios convirtieron a este nuevo carro de guerra en un símbolo de la expansión militar. Su uso se limitó a los momentos decisivos de la batalla, y su función principal era la de quebrar a la infantería enemiga. Después de esto, eran aprovechados para perseguir a quienes huían.


Fueron una pieza clave en la conquista de Megido, donde Tutmosis aprovechó la velocidad de los carros para superar a sus enemigos y atraparlos en la ciudad, antes de asediarla durante 7 meses. También fueron relevantes en la batalla de Qadesh (1274 a. C.), la cual enfrentó a los carros egipcios contra los carros hititas, dejando en pésimas condiciones a los 2 ejércitos y terminando en un pacto de no agresión, quizás el primer tratado de paz de la historia.


Fuente: Robin Cross, 50 cosas que hay que saber: Guerra, Editorial Ariel, 2012

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